Mayo, el mes florido y hermoso, Dios hara algo nuevo!
Se alegrarán el desierto y el sequedal;
se regocijará el desierto
y florecerá como el azafrán.
Florecerá y se regocijará:
¡gritará de alegría!
Se le dará la gloria del Líbano,
y el esplendor del Carmelo y de Sarón.
Ellos verán la gloria del Señor,
el esplendor de nuestro Dios.
Fortalezcan las manos débiles,
afirmen las rodillas temblorosas;
digan a los de *corazón temeroso:
«Sean fuertes, no tengan miedo.
Isaias 35: 1-4